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29 de septiembre de 2016

El partido que no fue

En Córdoba, Belgrano no pudo repetir nada de lo que había mostrado en Brasil y lo pagó con la eliminación de la Copa Sudamericana.

Foto: ole.com.ar



Luego de superar a Estudiantes y clasificar a los octavos de final de la Copa Sudamericana por primera vez en su historia, se sabía que las cosas no iban a ser nada fáciles para Belgrano.

El desafío de ubicarse entre los 16 clubes más importantes de un torneo continental, demandaba rendimientos cercanos a la perfección. Efectividad, versatilidad, solvencia y actitud eran los atributos que el Celeste debía poner en práctica si es que quería seguir con la escalada que lo depositara en cuartos.

Y algo de ello  fue lo que el equipo de Esteban González mostró en cancha en el partido de ida que se disputó en Brasil. Un gol en la primera situación que tuvo a su favor, capacidad para asociarse y generar peligro, y un asfixiante trabajo de presión cuando perdía la pelota, fue lo que le permitió al Pirata traerse una muy buena victoria desde el estadio Couto Pereira.

Sin embargo, nada de esto sucedió en el cotejo de vuelta que se jugó en Córdoba. Más allá de que la B tuvo un buen arranque de partido, algo que le permitió tener situaciones favorables y ponerse 3 a 1 en el global, el equipo de Esteban González se aburguesó notoriamente tras la anotación y lo padeció.

Guillermo Farré y Federico Lértora, dos futbolistas que habían tenido altísimos rendimientos en Brasil, no estuvieron ni cerca de repetir aquella performance. Idéntica fue la situación de Nahuel Luján y Jorge Velázquez, quienes no lograron sostener lo hecho en Curitiba y en los pasajes iniciales del encuentro de vuelta.

Así, el frágil mediocampo que no cubría espacios para retroceder ni tampoco lograba hacer circular la pelota, le facilitó el trabajo a un Coritiba que se adueñó de la pelota y empezó a lastimar mediante su juego aéreo.

Dos disparos de cabeza que de milagro no terminaron el gol fueron el presagio de lo que luego sucedió:  centro de Benítez desde la derecha, desorientación de Farré, cabezazo cómodo de Iago y gol; tiro de esquina al área, escapada de Bareiro ante Lema y serie igualada.

De golpe, la B se quedó sin nada, y todo lo bueno que Belgrano había hecho en la serie se desmoronó. Eso pesó en el ánimo de los futbolistas, que desde ese momento no mostraron capacidad para comenzar a construir un nuevo partido. Ni siquiera los cambios -tardíos- lograron aportar algo en pos de revertir el panorama. 

Con sorpresa e incertidumbre, el equipo arribó así a una serie de penales que tuvo una esperanzadora atajada de Olave sobre Leandro en el comienzo, pero que culminó con dos defectuosos disparos de Luna y Álvarez Suárez.

Con la derrota consumada y la bronca de haber perdido una serie que había iniciado muy bien en Brasil, Belgrano está obligado a transformar sus errores y dolor en experiencia, para seguir dando pasos firmes hacia adelante en la construcción de su propia historia.