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25 de junio de 2012

A un año de la ReBolución

ESPECIAL | 

Un 26 de junio de 2011, Belgrano protagonizaba una de las revoluciones más grandes de su historia y golpeaba al poderoso establishment del fútbol argentino.

La secuencia comenzó un 18 de junio cuando se confirmaba que el rival del Belgrano en la promoción sería el mismísimo River Plate. 

Y, como era de esperar, la prensa nacional e internacional puso su atención -morbosa en muchos casos- sobre esta serie que tuvo al "Celeste"como protagonista.

El furor que generó el acontecimiento fue absoluto y los hinchas agotaron la entradas en pocas horas, con disturbios incluídos.

El primer cruce se disputó la noche del 22 de junio en el "Julio César Villagra".

Sin dudas, el encuentro inicial ante el "Millonario" en Alberdi quedó grabado a fuego en el corazón de los fanáticos. 

Es que Belgrano se dio el gusto de atropellar a River en el Gigante, con goles de dos jugadores símbolo: César Mansanelli y César "Picante" Pereyra. 

Cuatro dias después, llegó el día decisivo: Belgrano debía ratificar sus pretensiones y visitar a River en el coliseo mayor del fútbol argentino: el estadio Monumental.

Esa tarde tuvo todos los condimentos

Porque los dirigidos por Ricardo Zielinski se encontraron con un prematuro gol de River, casi en el arranque mismo del partido.

Porque la "B" peleó estoicamente. 

Porque Guillermo Farré igualó el cotejo con una corrida memorable, cuando Belgrano transitaba su momento más complicado dentro de la cancha.

Porque Juan Carlos Olave ejecutó la estocada final al atajar un penal cobrado injustamente por Sergio Pezzotta.

Nervios, ansiedad, indignación, júbilo, alegría y la más dulce e irracional de todas las locuras implosionaron en el corazón de los hinchas celestes cuando el cuestionado Pezzotta dio por finalizado el encuentro, luego de los serios incidentes que se produjeron en el estadio.

La caravana y el retorno a Córdoba fue increíble. El mundo se hizo eco del logro conseguido por ese puñado de piratas que fueron recibidos por los cientos de miles de personas que coparon las calles y los rincones de la ciudad.

Ese momento vivido será imborrable. Y quedará tatuado en el recuerdo de todos los feligreses celestes.

Aquella jornada del 26 de junio de 2011 figurará en la historia del fútbol argentino como el día en que Belgrano protagonizó una de las epopeyas deportivas más heroicas de todos los tiemposascendiendo contra todos los pronósticos condenando al Goliat del fútbol vernáculo al descenso de categoría.

Con la fuerza de los nativos del Río Suquía. Con el nombre del prócer. Con el espíritu inquebrantable de los reformistas de 1918. Con la llama revolucionaria del Cordobazo. Con el sentir del pueblo...

¡Gracias, Belgrano Querido!

Autor: Rafael De Julio