Sin goles en Alberdi

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Belgrano venció en la vuelta a Alberdi

6 de mayo de 2009

Sección: "Escritos Piratas"


Ni la Violencia

En este mundo tan poco permisivo, donde la menor discrepancia se resuelve a golpes de puño, y el contrario deja de ser rival para convertirse en enemigo, existió un caso en el que el amor pudo más…
Esta fue la historia de Mariano Kirko, un hombre de veintisiete años fanático de Belgrano, que hacía lo imposible para ir a ver al conjunto que normalmente se viste de celeste, con su gorrito y su camiseta. Dicen los más viejos que en sus años de cancha, siempre lo habían visto con el mismo atuendo, como para no cortar la cábala.
Nuestro homenajeado era muy metódico, siempre bajaba por la Hualfin hasta la Costanera. Desde allí caminaba hasta el puente lo cruzaba y, haciendo un par de cuadras más, llegaba hasta su hogar.
Pero la última vez que Kirko asistió a la cancha, todo fue distinto.
El Gigante de Alberdi albergaba miles de almas que aglutinadas se unían para presenciar el espectáculo mas importante del siglo.
De regreso a su hogar Mariano se vio inmerso en medio de la intolerancia, en medio de la violencia de la pasión, resultando herido de bala. Como una burla cruel del destino la bala de la intolerancia y la violencia golpearon en su corazón futbolero dejándolo al borde del abismo.
Lamentablemente no existió milagro para él.
Miles de hinchas luego juran haber visto a Mariano arengando a los jugadores mientras hacen el precalentamiento, otros simplemente dicen que los ha abrazado para festejar un gol.
Yo he sido uno de ellos.
Y, como si nada, se retira de la cancha yéndose por el mismo camino, desvaneciéndose en el aire entre medio de toda esa marea de piratas.
Ni el odio, ni la violencia pueden cortar el verdadero espíritu del hincha.
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PIRATA nací y PIRATA he de Morir


No sé si voy a sobrevivir a ésta
La sangre ya se desparrama y no alcanza
Mis venas se van vaciando sin parar
Y mis sentidos uno por uno se acortan

La visión se me nubla y escucho
Como a lo lejos el rumor de pájaros
No siento ya las hojas de esta plaza
Y ese olor a lluvia se deja de percibir

Tan solo quedan mis recuerdos
Y como en un sueño pasan
Como un cassette me los reproducen
¿Pero qué es lo que estoy sintiendo?

Mi mente y mi alma juegan conmigo
Un recuerdo no tan recuerdo
Se queda en mi ser y no cesa
Lo siento, lo estoy viviendo otra vez

Jueves a la noche y cantando voy
Sin más nada por qué vivir
Por amor, alentando voy
A pesar de saber que mañana no habrá

Entro al Chateau y por fin me siento lleno
El dolor por noventa minutos se borró
Belgrano y Quilmes juegan hoy
Noche fría con calor interno

El Celeste me llenó de esperanzas otra vez
El verde ya no existe, el verde no es lo mismo
Desde hoy en adelante para mi
El celeste es esperanza

Partido malo como muchos,
Pero sabiendo que este es el último
No me quiero dejar doblegar
Y a otros tiempo me remonto

La pelota no salía del medio
Pero por esas cosas raras de la vida
Mi atención estaba en el arco rival
Y como por arte de magia todo cambió

De repente una "Pelada" empezó a gambetear
Pasaba a uno, hacía una pared y lo bajaban
Agazapado el arquero gallináceo, asustado.
Sin ningún apremio acomoda el balón

Yo me puse nervioso como aquella vez
Apunta. Mi garganta se apresta al grito
Y en un sin fin de emociones
Grito y me abrazo con el de al lado

Ahora todo el estadio está ahí
Todo el estadio vivía lo que yo viví
Abstraídos de la realidad, festejamos
Aquel gol, de nunca olvidar.

Los minutos del feo partido pasaban
Y yo sabía que para mañana
No habría más de vivir aquella fiesta
Que de color celeste en la tribuna se mostraba

Por eso me dejé llevar, con una sonrisa
Y una lágrima al final sin cesar
Empecé de corazón a corear
Tu barra te lo agradece y te alienta hasta el final.

Y ahí me di cuenta que eso era verdad
Porque ahí de cerca estaba mi final
Y no elegí otra cosa que vivir por última vez
No podía irme sin verte otra vez.

Y faltando quince minutos para el final
Pude observar a un porteño
Que sin pena y sin gloria jugaba
Pero en un gesto de guapeza
En la historia quedaba

Un brazo feamente quebrado
Y un gol bien fuerte gritado
Se me marcaba a fuego
En mi gran corazón celeste

Y con toda mi fuerzas
Y con orgullo para que los del frente oyeran
Pude gritar y sin vergüenza
Luifa Luifa oleee olee ole oleee Luifa Luifaa

Y así me pude ir de la cancha
Coreando al Luifa, aplaudiendo al Chiche
Cantándole hasta el final a mi único amor
Sin importar que el mañana no exista

Ya de vuelta en mi triste realidad
Aquella que me encuentra aquí
Sin fuerzas y al borde de morir
Puedo decir que mis últimas palabras son:

Gracias viejo por hacerme hincha de Belgrano!
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Amor a primera vista

¿Quién puede no creer en el amor a primera vista?
Yo si creo, yo si lo he vivido, yo si lo he sentido.
Apareció y sentí como en mi panza las mariposas jugueteaban a más no poder, ese jugueteo en mi interior hizo que toda mi piel se erizara, empecé a sentir ese escalofrío recorrer mi espalda y llegar hasta la nuca, bajar de nuevo y volver a subir, mi cuerpo estaba aceptando el cambio, mis ojos se deleitaban con lo que veían, de pronto trompetas medievales y bombos comenzaron a sonar al unísono presagiando un buen anuncio, bombas y papelitos festejaban lo que mis ojos veían fue todo como una gran fiesta y en tan solo una mirada.
Sentí que había estado a su lado toda mi vida, sentía que su historia era el fiel reflejo de lo que mi personalidad pregona, me sentía muy unido a lo que por primera vez estaba viendo.
El bullicio de la ciudad y los cantos se escuchaban bien fuerte pero todo eso me era totalmente ajeno, estaba viendo por primera vez al gran amor de mi vida, ¿El dolor? ¿Las mentiras? ¿La traición? Ya no me importaba, por este día no necesitaba pensar más en eso, simplemente me dejé llevar por esa mirada y por la satisfacción que ella generaba en mi.
Parecía un cuento de hadas, de aquellos que tenían un final felíz.
Nunca pensé que un solo y simple color representara tanto para mi vida, el celeste me enamoró a primera vista.
Su gente y su fiesta, su historia de garra, su color y el gran nombre de Belgrano de Córdoba me enamoraron a primera vista.

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