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30 de marzo de 2009

A Belgrano le pintó el Bajón

Día a Día

31-03-2009

Es como cuando vas al DVD club y te traés una película que pensaste que no la viste por el nombre de la portada. Llegás a tu casa, ponés la peli, navegás el menú y te das cuenta que ya la habías visto, pero con otro nombre. Y te querés cortar al medio. Te arruina la noche, te destruye los planes. Y pinta el bajón. ¿O no hincha de Belgrano? ¿No te pintó el bajón anoche viendo al Belgrano de Omar Labruna y encontrándolo igualito al Belgrano de Dalcio Giovagnoli? ¿No te pareció la misma peli? ¿O no viste a un Belgrano con el arquero Juan Carlos Olave como figura y con delanteros regaladazos allá lejos, cerca del área rival?

Belgrano perdió 3-1 con Atlético Tucumán porque tuvo un bajón futbolístico como en los tiempos de Giovagnoli. El bajón también viene por el lado de la tabla: el equipo quedó sexto, con 41 puntos, a 8 del líder Chacarita, a 5 del escolta Aldosivi y a 2 de los terceros Instituto y su rival de anoche.

Si Belgrano ganaba, quedaba tercero y mantenía su lugar en la zona de Promoción, sitial en que se metió su vencedor anoche. Ante 28 mil personas, los tucumanos festejaron de lo lindo gracias a los goles de Luis Miguel Rodríguez (ex Racing de Nueva Italia), Leopoldo Gutiérrez y Juan Pablo Pereyra.

Por la próxima fecha, Belgrano recibirá el sábado a Quilmes, en el Gigante de Alberdi. Tendrá la obligación de ganar para mantenerse expectante en la lucha por conseguir el único objetivo que tiene: ascender a Primera División.

Si se permite una mirada general en esta lectura particular de la vida de Belgrano, el dato es que pasó un fin de semana horrible para los equipos de Córdoba en la 26ª fecha de la B Nacional: perdieron también Instituto (0-2 contra CAI) y Talleres (0-1 contra Atlético de Rafaela).

Empezó mal, terminó mal. Atlético Tucumán se llevó por delante a Belgrano. La movilidad de los volantes y las diagonales de los delanteros le generaron un problemón a un Belgrano que no encontró solución. En 14 minutos, Olave ya había trabajado más que el resto de los 21 jugadores en cancha.

A los 15 llegó el gol de Atlético Tucumán y no sorprendió a nadie. Rodríguez metió un sombrero que fue un bolero y se fue cara a cara ante Olave, que lo esperaba haciendo la de Dios (a lo Mono Navarro Montoya). Rodríguez remató de zurda, la pelota dio en el palo, la defensa no sacó el rebote por el que pugnaba también Gutiérrez y el mismo Rodríguez la empujó. La TV mostró que Gutiérrez estaba en posición adelantada por centímetros.

El sistema con cuatro defensores, cuatro volantes y dos delanteros no fue el problema de Belgrano. El problema fue que los volantes tuvieron corto recorrido y faltó presencia en los últimos metros. Y, cuando se adelantaban, quedaban mal parados. Así, Olave tapó balazos como en sus mejores noches.

En el inicio del ST, Labruna mandó a Aldecoa por Pacheco para llegar más y mejor arriba, pero todo el plan se derrumbó por un error (“mocazo”, dirían en la tribuna) de Berza que, jugando la pelota hacia atrás, le metió un pase a gol a Gutiérrez. El 9 quedó solo ante Olave y definió suave. Iban 10. Belgrano quedó para el cachetazo y sufrió uno más: a los 34, Pereyra clavó el 3-0. Novaretti puso el 1-3 para que la chapa final no sea tan cruel. La cuestión es que, en la noche del lunes, a Belgrano le pintó el bajón.
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