José Lascano (1905 - 1920)
Uno de los principales pioneros de la institución. En cuanto a lo deportivo se caracterizó por su velocidad y una exquisita habilidad a lo que hay que sumarle el oportunismo goleador. Durante 4 temporadas fue el máximo artillero en el torneo local.
Maximiliano Unamúnzaga (1913 – 1922)
Nacido futbolísticamente en el semillero celeste. Jugó de zaguero central, de buen cabezazo, potente remate y gran prestancia en el juego. Fue capitán del equipo hasta 1922.
Arturo Lutri (1913 – 1924)
Por su condición de tez oscura lo apodaban “El Negro”. Jugó como centroforward, aunque también lo hizo como segundo marcador central. Su gran estado físico y vocación triunfalista, influyeron para que este se convirtiera en un corredor de toda la cancha. Su ida y vuelta incansable y su criterio con el balón lo convirtieron en un verdadero caudillo.
Ignacio Romero (1921 – 1936)
Se destacó por su humildad, lucha y estrategia táctica en el campo de juego. Su decencia y dedicación generaban respeto por parte de sus rivales y de los simpatizantes, quienes lo apodaron: “El Maestro”
Julio Murúa (1929 – 1943)
Su extraordinaria capacidad para manejar el balón, sus capacidades técnicas, el gran despliegue, el talento, las agallas, la virtud de no darse nunca por vencido , la capacidad para conducir a sus compañeros sirvió para que “Los Piratas” lo recuerden como uno de los máximos caudillos de la historia de la institución. Jugó de volante central.
Ambrosio Restelli (1930 – 1940)
Alternó entre líbero y segundo zaguero central. De buen porte físico y decisión a la hora de salir al cruce a sus rivales. No escatimaba las piernas fuertes debido a su carácter duro, actitud que sirvió para que sus conocidos lo apodaran “La Mula”.
Miguel Delavalle
Portó por largo tiempo la número 5, criterioso en el juego. Tenía la virtud de abrir bien la cancha y buscar al jugador mejor posicionado. Buen traslado de la pelota, despliegue y buen remate de media distancia. Fue uno de los primeros cordobeses en integrar la selección nacional.
Justo Aníbal Coria (1939 – 1954)
Se ganó el cariño de los hinchas por su sacrificio y humildad dentro y fuera de la cancha. A lo anterior hay que sumarle su impecable plasticidad y precisa visión del juego. Fue conductor, e integró una de las delanteras mas famosas de aquellos años, la cual integraba junto con Carrizo, Peralta, Lucero y García
Renato Restelli (1930 – 1940)
Hermano de Ambrosio, aunque no tan ríspido futbolísticamente como el anterior, sin embargo, hizo honor a su apellido forjando una tenaz marca, pero a ésta le sumó un gran dote técnico.
Santiago Salas (1933 – 1942)
Mas conocido como “Cara de Hombre”. Inició sus actividades en el club Los Ándes de la ciudad de Córdoba. Jugó para Belgrano con la número 7 e hizo honor a aquellos recordados atacantes por afuera, puesto que se recuerda como Wing. Su velocidad, habilidad, picardía y estatura (uno de los más petizos que vistieron la casaca celeste) contribuyó para que los hinchas lo mantengan en su memoria.
Jacinto Carballo (1943 – 1948)
“La Chancha” inició su actividad deportiva en el club Lavalle, de allí pasó a Platense y de allí a Belgrano. Jugó de centro delantero, fue infalible y contundente en el arco rival; gozó de un potente remate y se especializaba en los tiros libres. Por su capacidad goleadora se convirtió en uno de los grandes delanteros de Belgrano.
José Enrique Sosa (1937 – 1942)
Defensor talentoso, tiempista y dotado técnicamente. Le gustaba salir jugando con limpieza y temperamento desde la zona defensiva. Jugó de zaguero central pero por sus capacidades tácticas y técnicas se proyectaba al ataque con mucha regularidad.
Sergio Elvio García (1950 – 1966)
Se desempeñó como arquero y sus características fueron la concentración en el juego, reflejos, movimientos ágiles y un estado físico excelente. Su allegados lo llamaban “Porposa”.
Raúl Hipólito Arraigada
Tuvo sus inicios en Racing de Córdoba donde integró una recordada línea de volantes junto a Vivas y Vargas. Luego de su paso por Lanús, se instaló de forma definitiva en Alberdi. Jugando como stopper logró consolidarse y ganarse la admiración de todos los simpatizantes. Su trajín por toda la cancha, su sacrificio y personalidad confluyeron para que se destacase en su equipo.
Agustín Ambosich
Oriundo de Jesús María, lució la número 2 (líbero) y en ese puesto por su vigor de juego y físico imponía respeto entre sus adversarios.
Froilan Altamirano (1959 – 1971)
Uno de los símbolos del club ya que perteneció al mismo y lució la casaca celeste en forma ininterrumpida durante 13 años. Jugó de volante destacándose por su despliegue y empuje, nació en Malagueño y lo llamaban “La Chiva”.
“Palito” Mamelli (1968)
Por su físico delgado y estatura baja es que sus amigos lo apodaron “Palito”. Se destacó por su rapidéz y astucia a la hora de resolver jugadas complicadas. Fue un goleador de raza y muy conocido en el ámbito deportivo. Lo anterior contribuyó para que Nacional de Montevideo lo adquiriera en el año 1968.
Tomás Cuellar
Mas conocido como “Tito”, jugó de zaguero central, le gustaba la marca hombre a hombre y aplicaba el pressing sobre todos los delanteros rivales. Fue el capitán del equipo por varios años. Muy respetado y querido dentro y fuera de la cancha.
Domingo Ceballe
Un referente del equipo. Hizo honor a los colores que portaba debido a su entrega, a su garra, y pasión por la camiseta. Además fue el integrante de aquel memorable equipo de 1968 del cual fue la pieza clave. Poco tiempo después debió dejar la actividad debido a una lesión. Mas tarde siguió vinculado al club en la función de Director Técnico.
Carlos Guerini (1972 – 1985)
Delantero formidable e implacable en el área rival, debido a su certero cabezazo, rápida media vuelta y fuerte pegada, además del oportunismo y el olfato goleador. Fue la pieza clave del equipo en el Nacional de 1972.
Juan Carlos Heredia
“La Milonguita” fue un wing derecho explosivo, electrizante a lo que debemos sumarle su magia con la pelota; cualidades estas que sirvieron para mostrar su talento en el fútbol europeo. Fue mas precisamente en el Barcelona de España donde jugó y brillo a punto tal de convertirse en un ídolo de los catalanes.
José Omar Reinaldi
Nació en Villa Maria (Córdoba), lo llamaban “La Pepona” y tuvo entre otras particularidades la dicha de vestir las dos camisetas mas importantes de la provincia: la de Belgrano y la de Talleres. “La Pepona” se caracterizaba por su vistoso desenvolvimiento con el balón, por la manera de correr y caminar la cancha, por sus dotes técnicos y por su actitud de juego. Además, contabilizando los torneos locales, en los cuales participó, se consolidó como el máximo goleador de la institución con 103 tantos.
Abel Dario Blason (1984 – 1988)
Delantero temible por su fuerza, empuje y potente remate. Fue uno de los grandes artilleros del club en la década del 80 e importante pieza en aquella recordada campaña desempeñada por el equipo cuando perdió el ascenso ante Banfield.
Julio Cesar Villagra (1985 – 1991)
“La Chacha” es otro de los futbolistas mas recordados y queridos por los hinchas. Se destacó por su estilo atrevido dentro del rectángulo verde. Por consiguiente no dudaba a la hora de ensayar un caño, tirar un taco o un sombrero en cualquier sector del terreno de juego. Jugó como volante y lució tanto con la 8, como con la casaca número 10.
Gustavo Spallina (1988 – 1996)
Los pilares de este jugador fueron la entrega, el despliegue físico y la rotación por todo el frente de ataque. A pesar de su baja estatura se lo recuerda al “Tano” como un gran cabeceador. Tuvo una destacada participación en aquel equipo que alcanzo el ascenso en 1991.
Luis Ernesto Sosa (1990 – 2002)
Oriundo de Uruguay, “El Chiche” se ganó el corazón de los piratas no solo por su trayectoria sino por su vocación, personalidad y amor por la institución, lo cual quedó evidenciado en mas de una oportunidad. Lució la número 10 durante casi toda la década del 90 y fue factor fundamental de los dos ascensos conseguidos en esta época (el de 1991 y el de 1998). Se lo recuerda como un jugador con un extraordinario panorama, un correcto entendimiento del juego, sutileza con la pelota y milimétrico lanzador. En Alberdi lo recuerdan y lo quieren ya que siempre estuvo en los momentos mas difíciles del club.
Luis Fabián Artime (1991 – 2004)
Hecho a imágen y semejanza del club. Un goleador de raza, obstinado por el triunfo, luchador hasta el cansancio, de esos que aún no se dan por vencidos ni aun vencidos. En la década del 90 fue el máximo goleador del “Celeste” y se ganó a la hinchada no solo por las estadísticas de los goles sino por su personalidad y perseverancia.
José Luis Villareal
Un jugador como pocos, con una visión de juego extraordinaria, una pegada impecable. Su paso por River y Boca fueron reconocidos por muchos y su vuelta a Belgrano fue y será recordado por todos los hinchas de Belgrano. "Villita", otro gran jugador Pirata.
Uno de los principales pioneros de la institución. En cuanto a lo deportivo se caracterizó por su velocidad y una exquisita habilidad a lo que hay que sumarle el oportunismo goleador. Durante 4 temporadas fue el máximo artillero en el torneo local.
Maximiliano Unamúnzaga (1913 – 1922)
Nacido futbolísticamente en el semillero celeste. Jugó de zaguero central, de buen cabezazo, potente remate y gran prestancia en el juego. Fue capitán del equipo hasta 1922.
Arturo Lutri (1913 – 1924)
Por su condición de tez oscura lo apodaban “El Negro”. Jugó como centroforward, aunque también lo hizo como segundo marcador central. Su gran estado físico y vocación triunfalista, influyeron para que este se convirtiera en un corredor de toda la cancha. Su ida y vuelta incansable y su criterio con el balón lo convirtieron en un verdadero caudillo.
Ignacio Romero (1921 – 1936)
Se destacó por su humildad, lucha y estrategia táctica en el campo de juego. Su decencia y dedicación generaban respeto por parte de sus rivales y de los simpatizantes, quienes lo apodaron: “El Maestro”
Julio Murúa (1929 – 1943)
Su extraordinaria capacidad para manejar el balón, sus capacidades técnicas, el gran despliegue, el talento, las agallas, la virtud de no darse nunca por vencido , la capacidad para conducir a sus compañeros sirvió para que “Los Piratas” lo recuerden como uno de los máximos caudillos de la historia de la institución. Jugó de volante central.
Ambrosio Restelli (1930 – 1940)
Alternó entre líbero y segundo zaguero central. De buen porte físico y decisión a la hora de salir al cruce a sus rivales. No escatimaba las piernas fuertes debido a su carácter duro, actitud que sirvió para que sus conocidos lo apodaran “La Mula”.
Miguel Delavalle
Portó por largo tiempo la número 5, criterioso en el juego. Tenía la virtud de abrir bien la cancha y buscar al jugador mejor posicionado. Buen traslado de la pelota, despliegue y buen remate de media distancia. Fue uno de los primeros cordobeses en integrar la selección nacional.
Justo Aníbal Coria (1939 – 1954)
Se ganó el cariño de los hinchas por su sacrificio y humildad dentro y fuera de la cancha. A lo anterior hay que sumarle su impecable plasticidad y precisa visión del juego. Fue conductor, e integró una de las delanteras mas famosas de aquellos años, la cual integraba junto con Carrizo, Peralta, Lucero y García
Renato Restelli (1930 – 1940)
Hermano de Ambrosio, aunque no tan ríspido futbolísticamente como el anterior, sin embargo, hizo honor a su apellido forjando una tenaz marca, pero a ésta le sumó un gran dote técnico.
Santiago Salas (1933 – 1942)
Mas conocido como “Cara de Hombre”. Inició sus actividades en el club Los Ándes de la ciudad de Córdoba. Jugó para Belgrano con la número 7 e hizo honor a aquellos recordados atacantes por afuera, puesto que se recuerda como Wing. Su velocidad, habilidad, picardía y estatura (uno de los más petizos que vistieron la casaca celeste) contribuyó para que los hinchas lo mantengan en su memoria.
Jacinto Carballo (1943 – 1948)
“La Chancha” inició su actividad deportiva en el club Lavalle, de allí pasó a Platense y de allí a Belgrano. Jugó de centro delantero, fue infalible y contundente en el arco rival; gozó de un potente remate y se especializaba en los tiros libres. Por su capacidad goleadora se convirtió en uno de los grandes delanteros de Belgrano.
José Enrique Sosa (1937 – 1942)
Defensor talentoso, tiempista y dotado técnicamente. Le gustaba salir jugando con limpieza y temperamento desde la zona defensiva. Jugó de zaguero central pero por sus capacidades tácticas y técnicas se proyectaba al ataque con mucha regularidad.
Sergio Elvio García (1950 – 1966)
Se desempeñó como arquero y sus características fueron la concentración en el juego, reflejos, movimientos ágiles y un estado físico excelente. Su allegados lo llamaban “Porposa”.
Raúl Hipólito Arraigada
Tuvo sus inicios en Racing de Córdoba donde integró una recordada línea de volantes junto a Vivas y Vargas. Luego de su paso por Lanús, se instaló de forma definitiva en Alberdi. Jugando como stopper logró consolidarse y ganarse la admiración de todos los simpatizantes. Su trajín por toda la cancha, su sacrificio y personalidad confluyeron para que se destacase en su equipo.
Agustín Ambosich
Oriundo de Jesús María, lució la número 2 (líbero) y en ese puesto por su vigor de juego y físico imponía respeto entre sus adversarios.
Froilan Altamirano (1959 – 1971)
Uno de los símbolos del club ya que perteneció al mismo y lució la casaca celeste en forma ininterrumpida durante 13 años. Jugó de volante destacándose por su despliegue y empuje, nació en Malagueño y lo llamaban “La Chiva”.
“Palito” Mamelli (1968)
Por su físico delgado y estatura baja es que sus amigos lo apodaron “Palito”. Se destacó por su rapidéz y astucia a la hora de resolver jugadas complicadas. Fue un goleador de raza y muy conocido en el ámbito deportivo. Lo anterior contribuyó para que Nacional de Montevideo lo adquiriera en el año 1968.
Tomás Cuellar
Mas conocido como “Tito”, jugó de zaguero central, le gustaba la marca hombre a hombre y aplicaba el pressing sobre todos los delanteros rivales. Fue el capitán del equipo por varios años. Muy respetado y querido dentro y fuera de la cancha.
Domingo Ceballe
Un referente del equipo. Hizo honor a los colores que portaba debido a su entrega, a su garra, y pasión por la camiseta. Además fue el integrante de aquel memorable equipo de 1968 del cual fue la pieza clave. Poco tiempo después debió dejar la actividad debido a una lesión. Mas tarde siguió vinculado al club en la función de Director Técnico.
Carlos Guerini (1972 – 1985)
Delantero formidable e implacable en el área rival, debido a su certero cabezazo, rápida media vuelta y fuerte pegada, además del oportunismo y el olfato goleador. Fue la pieza clave del equipo en el Nacional de 1972.
Juan Carlos Heredia
“La Milonguita” fue un wing derecho explosivo, electrizante a lo que debemos sumarle su magia con la pelota; cualidades estas que sirvieron para mostrar su talento en el fútbol europeo. Fue mas precisamente en el Barcelona de España donde jugó y brillo a punto tal de convertirse en un ídolo de los catalanes.
José Omar Reinaldi
Nació en Villa Maria (Córdoba), lo llamaban “La Pepona” y tuvo entre otras particularidades la dicha de vestir las dos camisetas mas importantes de la provincia: la de Belgrano y la de Talleres. “La Pepona” se caracterizaba por su vistoso desenvolvimiento con el balón, por la manera de correr y caminar la cancha, por sus dotes técnicos y por su actitud de juego. Además, contabilizando los torneos locales, en los cuales participó, se consolidó como el máximo goleador de la institución con 103 tantos.
Abel Dario Blason (1984 – 1988)
Delantero temible por su fuerza, empuje y potente remate. Fue uno de los grandes artilleros del club en la década del 80 e importante pieza en aquella recordada campaña desempeñada por el equipo cuando perdió el ascenso ante Banfield.
Julio Cesar Villagra (1985 – 1991)
“La Chacha” es otro de los futbolistas mas recordados y queridos por los hinchas. Se destacó por su estilo atrevido dentro del rectángulo verde. Por consiguiente no dudaba a la hora de ensayar un caño, tirar un taco o un sombrero en cualquier sector del terreno de juego. Jugó como volante y lució tanto con la 8, como con la casaca número 10.
Gustavo Spallina (1988 – 1996)
Los pilares de este jugador fueron la entrega, el despliegue físico y la rotación por todo el frente de ataque. A pesar de su baja estatura se lo recuerda al “Tano” como un gran cabeceador. Tuvo una destacada participación en aquel equipo que alcanzo el ascenso en 1991.
Luis Ernesto Sosa (1990 – 2002)
Oriundo de Uruguay, “El Chiche” se ganó el corazón de los piratas no solo por su trayectoria sino por su vocación, personalidad y amor por la institución, lo cual quedó evidenciado en mas de una oportunidad. Lució la número 10 durante casi toda la década del 90 y fue factor fundamental de los dos ascensos conseguidos en esta época (el de 1991 y el de 1998). Se lo recuerda como un jugador con un extraordinario panorama, un correcto entendimiento del juego, sutileza con la pelota y milimétrico lanzador. En Alberdi lo recuerdan y lo quieren ya que siempre estuvo en los momentos mas difíciles del club.
Luis Fabián Artime (1991 – 2004)
Hecho a imágen y semejanza del club. Un goleador de raza, obstinado por el triunfo, luchador hasta el cansancio, de esos que aún no se dan por vencidos ni aun vencidos. En la década del 90 fue el máximo goleador del “Celeste” y se ganó a la hinchada no solo por las estadísticas de los goles sino por su personalidad y perseverancia.
José Luis Villareal
Un jugador como pocos, con una visión de juego extraordinaria, una pegada impecable. Su paso por River y Boca fueron reconocidos por muchos y su vuelta a Belgrano fue y será recordado por todos los hinchas de Belgrano. "Villita", otro gran jugador Pirata.